lunes, 26 de marzo de 2012
El Origen de la Vida en la Tierra
Objeto de estudio de todo biólogo, la vida es un fenómeno difícil de caracterizar. Llamamos "vivo" a todo aquello capaz de nacer a partir de otro ser, desarrollarse, reproducirse y morir (con n cantidad de variaciones en todos estos procesos). Definimos también a los seres vivos como entes capaces de llevar a cabo un metabolismo; entendido como una compleja maquinaria que desarma (catabolismo) y ensambla (anabolismo) moléculas.
Una vez que hemos más o menos definido a "lo vivo", salta de inmediato la pregunta: ¿Cómo se originó?. La respuesta, por triste que parezca, es que aún no lo sabemos con certeza. Sabemos que la Tierra tiene unos 4,567 millones de años y que las evidencias más viejas de vida tienen alrededor de 3,800 millones de años, es decir que la vida se originó en nuestro planeta en poco más de mil millones de años, durante el Eón Arcáico (dentro del Supereón Precámbrico); un tiempo en el que la luz del sol era más débil que hoy, la atmósfera carecía de oxígeno y había abundante actividad volcánica.
La idea más popular y la que muchas personas ubican es aquella que supone que las condiciones primigenias de la Tierra fueron tales, que en sus océanos lograron sintetizarse de manera azarosa, una serie de moléculas "autoreplicativas" (los antecesores de los ácidos nucléicos) que, junto con otras moléculas "estructurales" (fosfolípidos, proteínas estructurales, etc.) dieron origen a las primeras células.
La teoría panspérmica explica la posibilidad de que las primeras células no se hubieran gestado en la Tierra, sino en algún otro planeta o cuerpo dentro (o fuera) del sistema solar y que a manera de infección llegaron a nuestro planeta, en donde encontraron condiciones adecuadas para su supervivencia. Esta teoría logra hacer volar la imaginación de cualquiera, pero por desgracia, desde un punto de vista científico, genera más preguntas de las que pretende resolver y resulta pues muy impráctica; si la vida no es de origen terrestre ¿Dónde se formó? ¿Cómo se formó? ¿Cómo llegó a la Tierra?
Versiones más novedosas de la anterior teoría, plantean la posibilidad de que Marte o Venus hayan tenido, durante ese tiempo, condiciones "menos agresivas" que las de la Tierra y que probablemente las células se formaron en alguno de los planetas vecinos al nuestro y llegaron a bordo del material que se intercambiaba entre estos cuerpos de manera frecuente en el inmaduro sistema solar de hace 4 mil millones de años.
En 1953 Stanley L. Miller publicó sus famosos experimentos en los que intentó replicar las condiciones hipotéticas del Arcáico y agregando un ingrediente secreto (electricidad), obtuvo aminoácidos (moléculas que componen a las proteínas) a partir de compuestos inorgánicos simples. De cierta manera, estos avances han hecho que regresemos nuestra atención a la Tierra mientras no podamos corroborar con mayor certeza las ideas panspérmicas.
El origen de la vida, es un enorme misterio en muchos sentidos, pero no por ello deberíamos caer en desesperación y optar por respuestas arbitrarias que ofrecen aparentes verdades. La ciencia no es más que la contemplación que el universo se hace a sí mismo, por lo que vale la pena esperar a cuando se junten las pistas necesarias y surjan respuestas cada vez más sólidas. Hoy en día, al margen de la espiritualidad, resulta irresponsable creer en mitologías que explican el origen de los seres vivos de nuestro planeta, si tenemos más y mejores herramientas y si parte de nuestra civilización ha dedicado esfuerzos en lidiar con estos problemas, seamos racionales y honremos ese esfuerzo que es propiedad de toda la humanidad.
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