viernes, 30 de marzo de 2012

Vida fuera de la Tierra


La mayoría de las personas con un entendimiento mediano sobre la vida en la Tierra, concluye que es bastante probable que un fenómeno parecido haya ocurrido en algún otro sitio del universo. En la actualidad, varios cuerpos dentro de nuestro sistema solar se han propuesto como posible cunas para formas de vida no terrícola, entre ellas se encuentran: los planetas Venus y Marte, así como algunos satélites (en realidad planetas enanos) de Júpiter (Ganímedes, Calisto y sobre todo Europa) y Saturno (Titán y Encélado). Sin embargo, persisten aquellos, que se niegan a admitir la existencia de vida en estos cuerpos, por carecer de las condiciones adecuadas para supervivencia de "la vida como la conocemos", sin embargo, no tenemos aún ninguna garantía de que la vida deba cumplir estrictamente los criterios y características que observamos en la Tierra.

Independientemente de los ingredientes que compongan a la vida, sabemos que ésta se caracteriza por crear desequilibrios químicos, el más famoso en la Tierra es la presencia de oxígeno libre en la atmósfera; siendo que el oxígeno es un elemento, que como su nombre lo indica, tiende a oxidar otros elementos. El oxígeno libre que alguna vez existió en Marte ha terminado de oxidar las rocas de su superficie, dándoles el color característico de ese planeta "anaranjado-rojizo"; sin embargo en la Tierra el oxígeno es constantemente reenviado a la atmósfera por la acción de los organismos fotosintéticos, cuya actividad impide que pase lo mismo que en Marte.

Allí donde haya vida, habrá metabolismo y donde haya un metabolismo, habrá residuos de éste.

Son las huellas del metabolismo las que los científicos esperan encontrar, al momento de buscar vida fuera del planeta. Así, se han propuesto ambientes sumamente diversos en los que podríamos encontrar vida en el futuro, como la atmósfera de Venus, a 50 km sobre su superficie; los recovecos de Marte, en donde el origen del metano atmosférico aún se desconoce; en los hipotéticos océanos bajo la superficie congelada de Europa; en los lagos de hidrocarbón líquido en Titán o alrededor de los sitios con actividad geotermal en Encélado.

Fuera del sistema solar, la búsqueda es aún más difícil, pues nuestros instrumentos no son aún lo suficientemente capaces de detectar con precisión las características químicas de cuerpos tan lejanos y de los cuales sólo logramos ver los más grandes (los planetas de roca más lejanos que conocemos, reciben el nombre de "super-tierras" y tienen una masa diez o más veces mayor que la de la Tierra).

La búsqueda de vida inteligente es otra historia muy diferente y la ficción y la fantasía se han encargado de darnos cantidad de ejemplos y escenarios.

El día en que dos civilizaciones desarrolladas en planetas distintos, bajo condiciones diferentes, logren ponerse en contacto; podremos no sólo dar un gran salto en nuestro entendimiento de la vida, sino que también tendremos oportunidad de comparar por primera vez, el curso de nuestra civilización a la luz de otra totalmente diferente.

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