
Además del DNA, existe otro ácido nucléico dentro de la célula, un tanto menos conocido, pero igual de importante: el RNA. El RNA no se encuentra confinado al núcleo celular como el DNA y es capaz de moverse hacia otros sectores de la célula. A diferencia del DNA, el RNA está formado por una sola cadena, el azúcar en cada eslabón es ribosa (de allí el nombre) y la base nitrogenada timina es reemplazada por otra llamada Uracilo.
Ahora regresemos al núcleo, en donde tenemos la cadena del ejemplo anterior, recordemos que la secuencia de sus bases constituye un código aún sin leer, esto, hasta que un grupo de proteínas hacen su aparición y como pinzas y tijeras desenrollan una parte de la doble hélice y separan las bases de cada cadena:
A<-------->T
T<-------->A
A<-------->T
C<-------->G
G<-------->C
C<-------->G
Lo que está por suceder es un proceso que llamamos transcripción, donde el código del DNA es "transcrito" en una cadena complementaria de RNA que comienza a ensamblarse junto a una de las cadenas que se separaron (nótese la presencia de uracilo en lugar de timina):
A-U........T
T-A........A
A-U........T
C-G........G
G-C........C
C-G........G
Como resultado, tenemos una cadena de RNA con seis bases. Esta cadena saldrá del núcleo y las cadenas de DNA volverán a juntarse como si nada hubiera pasado:
A-T -----> U
T-A -----> A
A-T -----> U
C-G -----> G
G-C -----> C
C-G -----> G
Hasta aquí, el código original simplemente se ha transcrito en otra molécula muy parecida, pero ésta última tiene un destino muy interesante y es donde por fin se interpretará el código.
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